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Soy una persona apasionada por todo lo que tiene que ver con Internet y las nuevas tecnologías. Soy autodidacta, y me encanta impartir clases...


La vaca - Camilo Cruz

Viernes 28 de Enero de 2011

Noticias
Autor: César Cancino
Categoría: Noticias
Etiquetas Programación, php, mysl
Comentarios 22

La historia cuenta que un viejo maestro deseaba enseñar a uno de sus discípulos por qué muchas personas viven atadas a una vida de mediocridad y no logran superar los obstáculos que les impiden triunfar. No obstante, para el maestro, la lección más importante que el joven discípulo podía aprender era observar lo que sucede cuando finalmente nos liberamos de aquellas ataduras y comenzamos a utilizar nuestro verdadero potencial. Para impartir su lección al joven aprendiz, aquella tarde el maestro había decidido visitar con él algunos de los lugares más pobres y desolados de aquella provincia. Después de caminar un largo rato encontraron la que consideraron la más humilde de todas las viviendas. Aquella casucha a medio derrumbarse, que se encontraba en la parte más distante de aquel caserío, debía ser -sin duda- alguna la más pobre de todas. Sus paredes milagrosamente se sostenían en pie, aunque amenazaban con derribarse en cualquier momento; el improvisado techo dejaba filtrar el agua, y la basura y los desperdicios que se acumulaban a su alrededor daban un aspecto decrépito a la vivienda.

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La historia cuenta que un viejo maestro deseaba enseñar a uno de sus discípulos por qué muchas personas viven atadas a una vida de mediocridad y no logran superar los obstáculos que les impiden triunfar.

No obstante, para el maestro, la lección más importante que el joven discípulo podía aprender era observar lo que sucede cuando finalmente nos liberamos de aquellas ataduras y comenzamos a utilizar nuestro verdadero potencial.
Para impartir su lección al joven aprendiz, aquella tarde el maestro había decidido visitar con él algunos de los lugares más pobres y desolados de aquella provincia. Después de caminar un largo rato encontraron la que consideraron la más humilde de todas las viviendas.

Aquella casucha a medio derrumbarse, que se encontraba en la parte más distante de aquel caserío, debía ser -sin duda- alguna la más pobre de todas. Sus paredes milagrosamente se sostenían en pie, aunque amenazaban con derribarse en cualquier momento; el improvisado techo dejaba filtrar el agua, y la basura y los desperdicios que se acumulaban a su alrededor daban un aspecto decrépito a la vivienda.

Sin embargo, lo más sorprendente de todo era que en aquella casucha de 10 metros cuadrados pudiesen vivir ocho personas. El padre, la madre, cuatro hijos y dos abuelos se las arreglaban para acomodarse en aquel lugar.

Sus viejas vestiduras y sus cuerpos sucios y malolientes eran prueba del estado de profunda miseria reinante.

Curiosamente, en medio de este estado de escasez y pobreza total, esta familia contaba con una posesión poco común en tales circunstancias: una vaca. Una flacuchenta vaca que con la escasa leche que producía, proveía a aquella familia con el poco alimento de algún valor nutricional.

Pero más importante aún, esta vaca era la única posesión material de algún valor con que contaba aquella familia. Era lo único que los separaba de la miseria total.

Y allí, en medio de la basura y el desorden, pasaron la noche el maestro y su novato discípulo. Al día siguiente, muy temprano y sin despertar a nadie, los dos viajeros se dispusieron a continuar su camino. Salieron de la morada y antes de emprender la marcha, el anciano maestro le dijo a su discípulo: “Es hora de que aprendas la lección que has venido a aprender”.

Sin que el joven pudiese hacer nada para evitarlo, el anciano sacó una daga que llevaba en su bolsa y degolló la pobre vaca que se encontraba atada a la puerta de la vivienda, ante los incrédulos ojos del joven.

Maestro, dijo el joven: “¿Qué has hecho? ¿Qué lección es ésta, que amerita dejar a esta familia en la ruina total? ¿Cómo has podido matar esta pobre vaca, que representaba lo único que poseía esta familia?”
Haciendo caso omiso a los interrogantes del joven, el anciano se dispuso a continuar la marcha, y maestro y discípulo partieron sin poder saber que suerte correría aquella familia ante la pérdida de su única posesión.

Durante los siguientes días, una y otra vez, el joven era confrontado por la nefasta idea de que, sin la vaca, aquella familia seguramente moriría de hambre.

Un año más tarde, los dos hombres decidieron regresar nuevamente por aquellos senderos a ver que suerte había corrido aquella familia. Buscaron la humilde posada nuevamente, pero en su lugar encontraron una casa grande. Era obvio que la muerte de la vaca había sido un golpe demasiado fuerte para aquella familia, quienes seguramente habían tenido que abandonar aquel lugar y ahora, una nueva familia, con mayores posesiones, se había adueñado de aquel lugar y había construido una mejor vivienda.

¿Adónde habrían ido a parar aquel hombre y sus hijos? ¿Qué habría sucedido con ellos? Todo esto pasaba por la mente del joven discípulo mientras que, vacilante, se debatía entre tocar a la puerta y averiguar por la suerte de los antiguos moradores o continuar el viaje y evitar confirmar sus peores sospechas.

Cual sería su sorpresa cuando del interior de aquella casa salió el hombre que un año atrás le diera morada en su vivienda. ¿Cómo es posible? preguntó el joven. Hace un año en nuestro breve paso por aquí, fuimos testigos de la profunda pobreza en que ustedes se encontraban.

¿Qué ocurrió durante este año para que todo esto cambiara?
Ignorante del hecho de que el discípulo y su maestro habían sido los causantes de la muerte de su vaca, el hombre relató como, coincidencialmente, el mismo día de su partida, algún maleante, envidioso de su vaca, había degollado salvajemente al animal.

El hombre continuó relatándole a los dos viajeros cómo su primera reacción ante la muerte de la vaca había sido de desesperación y angustia. Por mucho tiempo, la vaca había sido su única fuente de sustento. El poseer esta vaca le había ganado el respeto de sus menos afortunados vecinos, quienes envidiaban no contar con tan preciado bien.

Sin embargo, continuó el hombre, poco después de aquel trágico día, decidimos que a menos que hiciéramos algo, muy probablemente, nuestra propia supervivencia estaría en peligro. Así que decidimos limpiar algo del terreno de la parte de atrás de la casucha, conseguimos algunas semillas y decidimos sembrar vegetales y legumbres con los que pudiésemos alimentarnos.

Después de algún tiempo comenzamos a vender algunos de los vegetales que sobraban y con este dinero compramos más semilla y comenzamos a vender nuestros vegetales en el puesto del mercado. Así pudimos tener dinero suficiente para comprar mejores vestimentas y arreglar nuestra casa. De esta manera, poco a poco, este año nos ha traído una vida nueva.
El maestro, quien había permanecido en silencio, prestando atención al fascinante relato del hombre, llamó al joven a un lado y en voz baja le preguntó: ¿Tú crees que si esta familia aún tuviese su vaca, estaría hoy donde ahora se encuentra? Seguramente no, respondió el joven.

¿Si ves? Su vaca, fuera de ser su única posesión, era también la cadena que los mantenía atados a una vida de mediocridad y miseria.

Al no contar más con la falsa seguridad que les proveía el sentirse poseedores de algo, así no fuese más que una flacuchenta vaca, debieron tomar la decisión de buscar algo más.

En otras palabras, la misma vaca que para sus vecinos era una bendición, les había dado la sensación de poseer algo de valor y no estar en la miseria total, cuando en realidad estaban viviendo en medio de la miseria.

Así es cuando tienes poco. Lo poco que tienes se convierte en un castigo, ya que no te permite buscar más. No eres feliz con ello, pero no eres totalmente miserable. Estás frustrado con la vida que llevas, mas no lo suficiente como para querer cambiarla. ¿Ves lo trágico de esta situación?

Cuando tienes un trabajo que odias, que no suple tus necesidades económicas mínimas y no te trae absolutamente ninguna satisfacción, es fácil tomar la decisión de dejarlo y buscar uno mejor.

No obstante, cuando tienes un trabajo del cual no gustas, que suple tus necesidades básicas pero no te ofrece la oportunidad de progresar; que te ofrece cierta comodidad pero no la calidad de vida que verdaderamente deseas para ti y tu familia, es fácil conformarte con lo poco que tienes.
Muchos de nosotros también tenemos vacas en nuestra vida.

Ideas, excusas y justificaciones que nos mantienen atados a la mediocridad, dándonos un falso sentido de estar bien cuando frente a nosotros se encuentra un mundo de oportunidades por descubrir. Oportunidades que sólo podremos apreciar una vez hayamos matado nuestras vacas.




Personalmente quisiera compartir esta historia con todos ustedes que por diferentes razones, aveces pieden la esperanza, o se decaen en su afan de seguir aprendiendo proque su motivación se ve afectada por los malos resultados



22 Comentarios

  1. Patricia Bustos
    Domingo 14 de Agosto de 2011

    Muy bonita la historia, ahora solo me queda ponerla en practica ; )

  2. Edwin Cartagena Hdez.
    Lunes 18 de Julio de 2011

    Viendo el rastro por donde está la vaca para darle... (y no consejos)... Saludos César, y muchas gracias por compartirnos esta buenísima historia.

  3. cristian cena
    Jueves 03 de Febrero de 2011

    Me gustó mucho esta historia. ya me puse a afilar el cuchillo ja. saludos.

  4. stingerfox
    Miércoles 02 de Febrero de 2011

    Muy bueno creo que hay que leerlo con mucha atencion pero sobre todo ponerlo en practica

  5. Alexander Chozo
    Lunes 31 de Enero de 2011

    La verdad, gracias por compartir esta historia del Libro de Camilo Cruz, muy ejemplificador de como nos dejamos agobiar por nuestros fracasos, y quedamos embaucados por nuestra propia seudo seguridad. Saludos desde Lima, Perú

  6. Matt Paz
    Domingo 30 de Enero de 2011

    Gracias por darnos el conocimiento Maestro Cesar Cancino tbm gracuas por el gran trabajo que desarrolla en bien de la educacion, hoy matare la vaca que no me deja continuar mi vida normalmente muchas gracias

  7. Alejandro
    Domingo 30 de Enero de 2011

    excelente historia gracias por compartirla

  8. Ramiro Carbonell
    Sábado 29 de Enero de 2011

    maestro, quisiera compartirles este enlace que podria acompañarse de esta gran historia.
    http://l3utterfish.blogspot.com/2009/02/no-pretendamos-que-las-cosas-cambien-si.html

  9. walter
    Sábado 29 de Enero de 2011

    gracias por el relato en lo personal me sirvio de mucho. muchas gracias opor todo lo que nos brindas.

  10. cesar lorca
    Sábado 29 de Enero de 2011

    excelente historia, y que real se hace su enseñanza.. gracias or compartir el relato y tus conocimientos

  11. Jorge
    Sábado 29 de Enero de 2011

    Esta buena la historia. Ahora mismo hay que terminar con esas ataduras que no nos traen nada bueno. Un buen día a todos.

  12. JLGSHK
    Sábado 29 de Enero de 2011

    Excelente Cesar Gracias por tu historia

  13. Estudiante
    Sábado 29 de Enero de 2011

    Utra Extraordinaria Enseñanza

  14. Javier
    Viernes 28 de Enero de 2011

    Esto es verdad, pasa en la vida real; y mirando la profundidad del relato es cierto, en nuestras vidas tenemos muchas vacas.En lo personal haré por cambiar muchas cosas de mi vida, empezare desde hoy. Importante esta lección,gracias cesar.

  15. Alex
    Viernes 28 de Enero de 2011

    Pucha siempre quise leer ese libro, con el relato del amigo me dio mas ganas de leerlo, creo q yo tambien tengo mi vaca

  16. linux-genesis
    Viernes 28 de Enero de 2011

    Excelente articulo, siempre hace falta una superación personal, les recomiendo mucho leer el libro de el rinoceronte de Alex Scott. Saludos y felicidades cesar.

  17. KraTos
    Viernes 28 de Enero de 2011

    Muchas gracias por tan interesante relado. Muy agradecido.

  18. Ramiro Carbonell
    Viernes 28 de Enero de 2011

    gracias!!, muy buena historia. debo matar un par de vacas que tengo. esas benditas no me dejan progresar.

  19. Daniel
    Viernes 28 de Enero de 2011

    Cesar, mi jefe nos conto esta historia hace unos meses y como menciona Novita de mexico a veces somos nuestra propia vaca, la procrastinacion se ha apoderado de las nuevas generaciones, desmotivacion, mala actitud frente a los problemas... la lista es grande. Debemos luchar contra eso día a dia. Saludos amigo y exito a todos!!

  20. Novita
    Viernes 28 de Enero de 2011

    Creao que al unica vaca que tengo es la flojera...

  21. Benja
    Viernes 28 de Enero de 2011

    Excelente relato el que compartes cesar, saludos.

  22. Alejandro
    Viernes 28 de Enero de 2011

    Excelente cesar me haz dado una leccion