Si un trabajador tuyo publica un anuncio en linkedin buscando empleo, no lo juzgues

En el ecosistema profesional actual, LinkedIn dejó de ser solo una red para conectar contactos. Se convirtió en un termómetro emocional y económico del talento. Cada publicación buscando nuevas oportunidades no es solo un anuncio: es un grito silencioso. Y si eres líder, ese grito debería resonarte más allá del primer impulso de decepción o frustración.

Muchos gerentes, jefes o fundadores reaccionan con reproche cuando descubren que alguien de su equipo está explorando otras opciones. Lo interpretan como deslealtad, ingratitud o falta de compromiso. Pero rara vez se preguntan: ¿qué hice —o dejé de hacer— para que esta persona ya no quiera quedarse?

No todo abandono es fuga. A veces, es liberación. Y no siempre quien se va es quien falla; a menudo, es quien agotó todas las vías para sentirse valorado, escuchado o alineado con el rumbo del proyecto. El mercado laboral cambió. Ya no se trata de “aguantar hasta fin de mes”. Hoy, las personas buscan propósito, equilibrio, crecimiento y respeto. Si tu organización no ofrece eso, no puedes sorprenderte cuando alguien decida buscarlo en otro lado.

Claro, hay casos donde la salida responde a una actitud evasiva: evadir responsabilidades, evitar desafíos o simplemente querer menos exigencia a cambio de lo mismo. Pero incluso en esos escenarios, cabe preguntarse: ¿el entorno que construimos incentiva la madurez profesional o alimenta la inmadurez? ¿Estamos exigiendo sin acompañar? ¿Premiamos el esfuerzo o solo los resultados?

Lo más peligroso no es que alguien publique que busca trabajo. Lo más peligroso es que lo haga en silencio, sin haber tenido antes un espacio seguro para expresar sus dudas, frustraciones o necesidades. Si tu cultura organizacional no permite conversaciones honestas sobre el futuro, entonces no te quejes cuando el futuro se busque fuera de tus paredes.

Un buen líder no se toma personal la partida de un colaborador. Al contrario: la aprovecha como una auditoría humana. Revisa procesos, clima laboral, equidad salarial, oportunidades de desarrollo y calidad del feedback. Pregunta sin acusar. Escucha sin defenderse. Actúa sin venganza.

Porque al final del día, retener talento no se logra con contratos, bonos o amenazas veladas. Se logra generando un entorno donde las personas quieran quedarse, no donde tengan que quedarse.

Y si aun así se van… felicítalos. Agradece su paso. Mantén la puerta abierta. Porque el mundo es pequeño, la reputación es grande, y nadie quiere trabajar en un lugar donde salir es visto como una traición.

Más aún: si castigas, aislas o desacreditas a quienes deciden irse, estás enviando un mensaje claro al resto del equipo: “Aquí no se puede pensar en irse, aunque estés sufriendo”. Y eso no construye lealtad. Construye miedo. Y el miedo es un pésimo cimiento para la innovación, la confianza o el rendimiento sostenido.

Así que la próxima vez que veas a alguien de tu equipo anunciando que busca nuevas oportunidades, respira. No reacciones. Reflexiona. Porque detrás de esa publicación podría estar el reflejo de algo que tú, como líder, tienes la posibilidad —y la responsabilidad— de mejorar.

#LiderazgoConsciente #CulturaOrganizacional #TalentoHumano #GestiónDePersonas #LinkedInProfesional #DesarrolloProfesional #TrabajoConPropósito

Deja tu comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

0 Comentarios

Suscríbete

Sígueme