Mientras mas antiguo tu equipo, mas personas nuevas se integrarán a tu staff
Los líderes celebran la antigüedad de sus equipos. Creen que tener a las mismas personas por años es sinónimo de estabilidad, lealtad y rendimiento automático. Se equivocan. Tener a las mismas personas por años significa que llevas años ignorando cómo han mutado en silencio.
Durante ese tiempo, esas mismas personas han envejecido, han cambiado de personalidad, han madurado o han retrocedido. Sus vidas privadas han dado giros de ciento ochenta grados. Y adivina qué: eso altera su criterio técnico, su tolerancia a la frustración y su paciencia. El cerebro que contrataste hace cinco años ya no existe.
Detectar esta mutación es la única forma de sobrevivir. El feedback constante no es una herramienta de recursos humanos para llenar formularios de clima laboral. Es el termómetro para saber qué necesita tu gente hoy. No se trata de actuar como un niñero, sino de aceptar un hecho innegable: la vida privada devora el rendimiento laboral si no sabes gestionarla.
Hace un tiempo presencié la estupidez corporativa en estado puro. Un directivo despidió a un colaborador por llegar cinco minutos tarde todos los días. La métrica mandaba. La rigidez también. Meses después, el directivo descubrió por casualidad el motivo real de ese retraso. El colaborador cuidaba a su esposa, quien había sufrido un accidente devastador. Todas las mañanas la aseaba, le preparaba el almuerzo y la dejaba lista antes de salir corriendo. Dormía tres horas diarias. Su rendimiento era aceptable dadas las circunstancias, pero el directivo solo miró el reloj.
Cuando el directivo quiso rectificar y ofrecerle una segunda oportunidad, se topó con un muro. La persona ya no era la misma. Había encontrado otra empresa que entendió su realidad y le dio el espacio para sobrevivir. El directivo perdió un talento leal por defender un reglamento obsoleto.
Hay un proverbio antiguo que sentencia que nunca puedes cruzar el mismo río dos veces, porque ni el río es el mismo ni tú eres la misma persona. Aplicado a la empresa, significa que tu equipo de hoy no es el de ayer.
Si sigues gestionando a tu equipo antiguo con las mismas reglas de hace cinco años, no estás liderando. Estás esperando a que te renuncien. La lealtad no se compra con años de servicio, se gana entendiendo las cicatrices que esos años dejan.
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