Vibe coding: programar por sensaciones y rezar para que compile
Hace diez años, si un desarrollador llevaba a producción código que no entendía, lo llamaban negligencia.
Hoy lo llaman productividad.
El vibe coding se instaló en la industria con la sutileza de un framework de JavaScript nuevo: de repente todo el mundo lo hacía, nadie sabía bien por qué, y cuestionarlo te convertía en el villano del thread.
La mecánica es simple. Escribes un prompt. La IA escupe 400 líneas de código. Lo pegas. Compila. Los tests pasan (los tests que también generó la IA, contra los casos que también sugirió la IA). Ship it.
¿Entiendes lo que hace ese código? No.
¿Alguien en tu equipo lo entiende? Tampoco.
¿Funciona? Sí, por ahora.
Y con ese “por ahora” estamos construyendo la infraestructura digital de los próximos años.
Lo fascinante no es que esto exista. Las herramientas de IA son extraordinarias y yo las uso a diario. Lo fascinante es cómo la industria redefinió el concepto de “terminado”. Antes, terminado significaba: funciona, lo entiendo, puedo explicarlo, puedo mantenerlo, puedo depurarlo cuando falle a las 3 de la mañana un sábado.
Hoy, terminado significa: compila y el demo salió bien.
Y si te atreves a decir “pero esto nadie lo va a poder mantener en seis meses”, prepárate. Porque la respuesta ya tiene formato estándar: “Eres un gatekeeper. La IA democratizó el desarrollo. No todo el mundo necesita entender cada línea. Eso es elitismo técnico.”
Elitismo técnico. Interesante etiqueta para lo que antes se llamaba responsabilidad profesional.
Pensemos en esto un segundo. Un cirujano que opera con un robot asistido por IA sigue necesitando saber anatomía. Un piloto con autopilot sigue necesitando saber volar. Pero un desarrollador que construye sistemas que manejan datos de usuarios, transacciones financieras o infraestructura crítica… ¿no necesita entender su propio código?
No estoy hablando de memorizar sintaxis. Nadie extraña escribir boilerplate a mano. Estoy hablando de comprensión. De saber por qué esa consulta a la base de datos tiene un JOIN que va a explotar cuando la tabla crezca. De entender por qué ese manejo de errores se traga excepciones silenciosamente. De poder leer un stack trace y saber dónde mirar.
Eso no es elitismo. Es el trabajo.
Pero la narrativa actual es seductora. “Cualquiera puede programar.” “Los prompts son el nuevo código.” “El desarrollador del futuro es un orquestador de IA.” Y suena genial en una keynote, en un post viral, en un pitch deck.
Suena menos genial cuando el sistema de pagos de tu startup se cae un viernes y el único que “sabía” cómo funcionaba ese módulo era un prompt que ya nadie recuerda haber escrito.
La industria tech tiene un talento especial para celebrar la velocidad y descubrir la calidad tres años después, cuando la deuda técnica ya tiene intereses compuestos. Con el vibe coding estamos acelerando ese ciclo. No estamos eliminando la complejidad del software. Solo estamos escondiéndola detrás de una capa de “funciona en mi máquina” potenciada por IA.
Y lo más curioso: los mismos que celebran el vibe coding como la democratización definitiva son los primeros en quejarse cuando una app que usan tiene un bug. “¿Cómo es posible que nadie haya testeado esto?” preguntan, indignados, desde su teléfono, sin saber que el código detrás de esa app fue generado, copiado, pegado y desplegado por alguien que confió en que si compilaba, estaba bien.
No tengo una solución mágica. No voy a decir “dejen de usar IA” porque sería absurdo. Uso Copilot, uso Claude, uso herramientas de generación de código todos los días. La diferencia es que cuando algo me genera código que no entiendo, no lo pego. Lo estudio. Lo cuestiono. A veces lo reescribo. Y sí, eso me hace más lento.
Pero “más lento” y “más responsable” solían ser la misma cosa.
La pregunta que me hago no es si el vibe coding es bueno o malo. La pregunta es: ¿cuántos sistemas en producción están funcionando ahora mismo con código que nadie entiende, y qué va a pasar cuando dejen de funcionar?
Porque van a dejar de funcionar. Eso no es pesimismo. Es ingeniería de software.
Y cuando eso pase, me pregunto si los que hoy celebran el vibe coding van a estar ahí para depurar, o si van a estar en otra keynote hablando de la próxima revolución.
¿Tú qué piensas? ¿El vibe coding es evolución o estamos construyendo castillos sobre arena con esteroides?
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